Fuerteventura
Fuerteventura Historia - La Conquista
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Fuerteventura Historia - La Conquista

Como ocurría a menudo, el motivo de la conquista fue la salvación de las almas paganas y la esperanza de descubrir el oro sahariano.

De hecho fue un francés, Jean de Bethencourt (arriba), el que invadió Fuerteventura en 1402. Tras enviar una dotación de 280 franceses, de los que desertaron todos menos 63, Bethencourt se alió con el rey de Castilla, se casó con una pariente suya, y acumuló terrenos, sobre todo en Castilla y Sevilla, para saciar su sed de poder. Así se creó la herencia española de la isla, aunque la influencia francesa es palpable en la castellanizada versión de algunos nombres de lugar, como “Morro Jable” (que proviene del francés “sable”, que significa “arena”), La Oliva (el olivo) y Betancuria, la capital interior fundada por Jean de Bethencourt. Incluso el nombre mismo de la isla se dice que fue una adaptación española de una exclamación de Bethencourt: “¡que forte aventure!.

No fue hasta 1405 cuando Fuerteventura fue finalmente conquistada, en buena parte debido a la influencia de las dos sacerdotisas, que persuadieron a Ayoze y Guize, los dos reyes, de que se rindiesen y aceptasen el bautismo. A cada una se le dieron tierras y la exención de pagar tributos durante nueve años. Aunque el resto de la población nativa fueron asimilados o vendidos como esclavos, muchas palabras y técnicas nativas han sobrevivido hasta hoy.

Entonces empezó formalmente la colonización, con la creación de la nueva capital, Betancuria, situada en una zona muy fértil del interior, y menos vulnerable a los ataques de los piratas que la costa. Hasta aquí llegaron los masones franceses, y se construyó la primera iglesia, la de Santa Maria de Betancuria, donde se focalizaba la necesidad espiritual de los isleños. El 10% de todo lo que se producía en agricultura se pagaba a la iglesia, y el 20% al gobernador de la isla.

Jean de Bethencourt volvió a Normandía, dejando la isla bajo la administración de su sobrino. Por herencia la isla pasó de gobernador a gobernador, y fue heredada por la familia Herrera-Perazas bajo cuyo gobierno estuvo durante tres siglos. A pesar de la subyugación de los nativos, fueron tiempos tranquilos.

Portugal había puesto sus ojos en Lanzarote y Fuerteventura, y en 1460 organizó una expedición para invadirlas. Las villas de la costa seguían siendo vulnerables a ataques piratas, lo que forzó a sus habitantes a buscar refugio en las montañas. Además se llevaron a muchos como esclavos a 80 km por mar. Hubo varias incursiones en las que tomaron esclavos, camellos y provisiones, tanto para la venta como para su propio uso. Al mismo tiempo hubo varios ataques de desquite por parte de los moros. En 1593 uno de estos ataques asoló la isla. La iglesia de Betancuria se quemó, las villas fueron saqueadas, los habitantes hechos cautivos y tras su rendición fueron confinados a los calabozos de Fez

Tras décadas de resistencia, los nativos de la fértil isla de Gran Canaria fueron conquistados en 1483, pasando depender directamente del gobierno de la corona. Fuerteventura, con sus señoríos y, por lo tanto, altos impuestos, y con su árido y estéril paisaje, era bastante menos atractiva a posibles conquistadores. Se mantuvo por esto mucho tiempo al margen de los booms económicos experimentados por Gran Canaria y Tenerife, que se convirtieron en centro de mercado entre las Américas y Europa.

Gradualmente la vida parece estabilizarse, con la creación en el siglo XVIII de seis nuevas parroquias. En 1708 se creó el regimiento de milicias, encabezado por los coroneles. Tomaron La Oliva como residencia, y se convirtió en la capital civil y militar de la isla. Los coroneles ostentaban un poder considerable, eligiendo al alcalde y exiliando a cualquiera que osara oponerse a ellos. Durante algo más de un siglo, los matrimonios eran arreglados entre las familias de los coroneles, formando así un círculo cerrado. La Casa de los Coroneles aún se conserva como testimonio del pasado esplendor de la villa. La ciudad de Antigua fue capital durante un corto período de tiempo desde 1808, pero supuso además el foco para la oposición al sistema feudal, fomentando diferencias entre la gente del sur y la del norte.

Después tuvo lugar una época de conflictos entre los que apoyaban a los coroneles y el sistema feudal del norte y los que se oponían al mismo en el sur. En 1835 el sistema feudal fue abolido y cada parroquia se convirtió en distrito administrativo. En 1820 el Puerto de Cabras (ahora Puerto del Rosario) fue declarado el puerto principal de la isla y en 1835 se convirtió en capital.

 


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